lunes, 28 de mayo de 2007

C-xonería: Corriendo antes de tiempo

Uno de los mayores miedos de un varón, en primera instancia, es no tener el equipo necesario para satisfacer a su pareja, pero otro de los problemas más comunes es, el no ser considerado la pistola más rápida del oeste. Aunque no lo crean, la eyaculación precoz es el problema sexual más común entre los compadres, la mayoría sufrirá este trastorno en algún momento de sus vidas, sin que deba considerarse preocupante, soné como todo un vidente ¿verdad? Pero solo se convierte en un problema cuando ocurre en la mayoría de los momentos de travesuras. Algunos buenos samaritanos se han tomado el tiempo para realizar estudios científicos que han comprobado que hasta un 40% de los hombres sufren este tipo de trastorno con cierta frecuencia. Cuando esta situación se convierte en algo común para la pareja, puede traer efectos muy negativos sobre la función sexual, tanto del hombre como de sus “naylons”. A menudo el eyaculador precoz se queja de pérdida o disminución de la sensibilidad durante la eyaculación, lo que puede llevar a la pérdida de la erección y del deseo sexual, esto ocurre porque el hombre está tan preocupado intentando controlar su “disparo” que no logra disfrutar del encuentro sexual. Con frecuencia el hombre reduce el tiempo de juegos pre-coitales osea, todo el cachondeo, la pasión y como resultado, su pareja se siente poco estimulada y por ende, poco satisfecha. El resultado final (trompetas por favor) es un círculo vicioso en el cual la duración del acto sexual se ve reducida y se agudiza la eyaculación cada vez más rápida.

Pero ¿Qué es lo que se entiende por demasiado rápido? Según algunos estudiosos, sí, eso que todos los saben y que para todo tiene cifras, se han tomado el tiempo de ver eyacular a miles de hombres para poder decir que, en promedio, esta sensación se da alrededor de dos minutos después de la penetración, obviamente con sus respectivas variaciones. Es realmente raro que la eyaculación precoz esté causada por alteraciones físicas o enfermedades concretas, la mayor parte de los hombres experimentan eyaculaciones precoces durante sus primeras relaciones sexuales, pero ojo, esto no es una ley inmutable, algunos afortunados tienen un muy buen debut. Conforme pasa el tiempo, el hombre aprende a controlar la rapidez de sus eyaculaciones a medida que aumenta su experiencia, su catálogo, de los errores se aprende, tanto en las relaciones sexuales y conforme va tomando un poco más de confianza que definitivamente le proporciona mayor seguridad. Podría darles una pauta de por qué se produce este problema, por ejemplo, muchas veces estamos tan ansiosos que nos dejamos llevar sin que podamos mirar atrás, otra es el sentimiento de culpa acerca de lo que se está haciendo y en tercero es el miedo a ser recriminado y avergonzado por nuestras parejas al momento de no ser considerado un muy buen amante, eso nos daría en el ego y nos mataría emocionalmente, ¿no crees? (tomen nota chicas).

Para inscribirse en el concurso de la pistola más rápida del oeste, no es necesario tener una edad en concreto, puede aparecer en cualquier época, pero es más común en los hombres jóvenes. Pero no te preocupes, no todo está perdido y como todo problema, existe una solución, la mayor parte de los hombres superan la eyaculación precoz por sí mismos, solos, solitos, solos… pero algunos requieren la ayuda de un especialista, cuando el problema se les va de las manos. Es muy importante que te comuniques con tu pareja, sobre todo si vas a buscar una ayuda psicológica Como en todo, han sido creadas diversas soluciones como ejercicios simples para poder tener el control. Estos consisten en la estimulación del pene (el amigo de todos los niños) durante un tiempo y parar justo antes de la eyaculación. Después de un momento de descanso que va de los 30 a los 60 segundos se reanuda la estimulación, la cual se detiene de nuevo justo antes de la eyaculación. Este ejercicio debe repetirse de cinco a seis veces antes de alcanzar la eyaculación, puedes hacerlo por tus propios medios (manita) o con la ayuda de quien más confianza le tengas.

Muchos lugares ofrecen productos que dicen ser milagrosos y “curar” esta disfunción, pero muchos de estos no han sido correctamente probados, así que no desconfíes y no bajes la cabeza (en todo el sentido de la palabra) si crees que ya no puedes por ti mismo, que no te de pena y consúltalo con un médico; él puede ayudarle de una manera más acertada que las recetas caseras de tus cuates que pueden dejarte hasta mutilada tu arma, no hay problema, no todo está perdido… a practicar se ha dicho…