martes, 20 de marzo de 2007

Justicia que peca de ciega

Recientemente se anunció que el juicio en contra de Echeverría, el cual lo culpa de genocidio por la matanza del 68, ha sido congelado. Esto ha provocado inconformidad entre la población, pero sobre todo ante el comité 68 Pro Libertades Democráticas quienes promovieron la demanda. Y es que el ex –presidente, y en ese entonces secretario de Gobernación, ha declarado inocentemente que es absurdo que se le acuse de este cargo puesto que presume que “los muertos del 2 de octubre de 1968 fueron resultado del enfrentamiento entre quienes disparaban y no de la intención de destruir total o parcialmente a los estudiantes”, ¡válgame!, ahora resulta que nadie mando al ejercito a intervenir en un meeting que se celebraba pacíficamente, ahora nadie utilizó guantes blancos.

En fin, el caso de todo esto es que después de más de 3 décadas, este hecho sigue impune, burlando a la bella “estatuilla” que representa a nuestra invidente justicia, burlando la dignidad del pueblo, de aquellas familias que perdieron a sus seres queridos en una masacre de proporciones gigantes y peor aún, el hecho de que se piense que el mexicano es tonto, eso es lo que tal vez mis queridos blogtores (mi deformación para lectores) considero lo más triste y deshonroso. También no justifico a los civiles que tal vez condujeron a la violencia, porque no falta el agitador en toda buena manifestación, aun así, se les pasó la mano a nuestras dignas autoridades. Mientras tanto, el ex mandatario Luis Echeverría, al que ni el paso del tiempo le concede la ternura propia de un anciano, ha disfrutado de una fructífera y mantenida vida, pero, ¿Qué precio tiene la tranquilidad? ¿Qué precio tiene el poder dormir tranquilo? ¿Qué precio tiene poseer la conciencia limpia?

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